Las calles de Jerusalén y Tel Aviv se encuentran desiertas debido a la alerta de misiles tras el ataque de Israel a Irán. Durante el shabat, los judíos religiosos buscan refugio mientras las sirenas antiaéreas suenan repetidamente. La situación ha llevado al cierre de escuelas y comercios, y a la prohibición de reuniones públicas. A pesar del miedo, algunos israelíes continúan con su vida cotidiana, adaptándose a la realidad de los conflictos en la región. La comunidad ultraortodoxa mantiene sus tradiciones, mientras que los turistas y trabajadores extranjeros también se ven afectados por la crisis.
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Jerusalén y Tel Aviv: Silencio y Adaptación en Tiempos de Crisis