La relación entre Rusia y China se ha intensificado, con Pekín convirtiéndose en un salvavidas económico para Moscú en medio de las sanciones occidentales. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, las exportaciones rusas a China han aumentado significativamente, especialmente en combustibles fósiles, mientras que China ha suministrado tecnología y bienes esenciales a Rusia. Sin embargo, esta dependencia creciente deja a Moscú vulnerable a las prioridades de Pekín, especialmente en el contexto de la desdolarización y la búsqueda de nuevos acuerdos energéticos.
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Rusia y China: Una Alianza Económica en Tiempos de Crisis