La competencia entre China y Estados Unidos se ha intensificado, no solo en el ámbito comercial, sino en el control de la infraestructura energética y tecnológica que definirá la economía global del futuro. China domina el procesamiento de minerales críticos y la producción de tecnologías energéticas, mientras que Estados Unidos busca recuperar su capacidad industrial a través de subsidios masivos. Esta nueva guerra económica se centra en la producción y gestión de energía, con implicaciones significativas para la competitividad global, donde Argentina podría jugar un papel clave gracias a sus recursos estratégicos.
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China y EE. UU.: La Nueva Guerra por el Control Energético Global